En estos últimos dos días ha llegado una ola de frío y las regiones de té de alta montaña han comenzado a helarse. Que haya heladas en la montaña no es ninguna novedad, pero cuando llega una ola de frío los agricultores no bajan la guardia, ya que las plantas de té sufren daños por las bajas temperaturas, especialmente los arbustos de uno o dos años, que son muy propensos a morir a causa de las heladas. Por eso, ante cada ola de frío, los agricultores tienen que esforzarse al máximo para proteger los cultivos.