Durante el primer enrollado, como las hojas de té aún están blandas, no se debe aplicar demasiada fuerza para evitar deformarlas o aplastarlas. Lo ideal es ir aumentando la intensidad progresivamente. Cuanto mejor sea la calidad del proceso de modelado en bolsa de tela, más compactas quedarán las hojas, lo que facilita no solo su conservación, sino también su empaque y transporte.